Con una Corona en la mano

CoronaQué grata noche ésta del triunfo de Chile sobre Perú camino al mundial de Sudáfrica.

A pesar de haberme distanciado de los peloteros de rojo hace algunos meses, esta tarde esperé algo ansioso que empezara el partido. Vi todo el primer tiempo recostado y muy tranquilo en mi pieza, pero después salí para devolverle el auto a la Barby.

Llegué a su casa preguntándole si estaba viendo el partido, pero me dijo que no le interesaba mucho, y yo transpiraba todas mis ganas por seguir viendo el segundo tiempo. Después de despedirnos con un beso a través de la reja me encaminé hacia mi casa, pero me desvié de mi trayectoria hacia un boliche que tenía dos televisores con el partido obviamente. Miré tras la ventana asegurándome que el resultado fuera positivo y seguí rumbo al Metro. En ese momento tuve la extraña idea de pasar a tomarme algo al boliche y disfrutar del encuentro.

Y entré. Una señorita muy alegre y simpática me dio la bienvenida. Yo medio ansioso la atropellé con un saludo mezclado con la palabra cerveza, y luego de escoger una Corona me fui a sentar. Sí, acompañado por unos viejos chichas y una que otra señora chicha. Pero yo tenía mi lugar y me concentré en el monitor. Pronto llegó la mesera con la cervecita muy helada, el vaso muy helado y el clásico limón. Me dijo algo acerca del limón, pero no entendí muy bien y le di una sonrisa nada más, tratando de no perderme ni un solo segundo del partido.

Tan solo sentir esa libertad, además de la alegría de ir ganando y disfrutar el rico sabor de la cerveza me dieron un empujón para terminar el día con una gran sonrisa mientras escribo estas palabras.

Grande Chileeeeeeee!!!

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